Arriesgando el pellejo con BlaBlaCar

Dos fines de semana seguidos viajando dejaron mi cartera de estudiante con un saldo menor a 1,000 pesos y un crédito que calculo apenas alcanzaba los $800. Normalmente me alcanzaría para vivir bien otras dos semanas gastando en lo necesario: comida, transporte, algo de la escuela, etc. Pero esto de coleccionar historias va muy en serio, y mi compromiso me exigía estirar las posibilidades un poquito más; así que sin pensarlo más de la cuenta, me puse de acuerdo con mi amiga Karen -quien pondría el coche- y dos días antes de largarnos de nuevo, publicamos el viaje en BlaBlaCar.com.

Ese mismo día, un hombre reservó un asiento para nuestro viaje y se puso en contacto conmigo. No había foto de perfil, sólo estaba su edad (34 años), y su Facebook y celular verificados. En cuanto me pasó su face me metí a stalkearlo. Mi método para medir la confianza es muy empírico, subjetivo y totalmente prejuicioso, pero me ha funcionado bien. La aguja apuntaba más a confiable que a secuestrador malnacido (LOL), y con el tiempo encima no podía darme el lujo de meditar. Así que lo acepté, total, cualquier indicio de peligro, aún podíamos cancelar.

Viernes, día del viaje

El viernes en la mañana me llegó la notificación de que otro hombre (38 años) estaba interesado en el viaje. Tampoco había foto de perfil, pero si con el otro no había tiempo, con éste ni se diga. Aceptado.

Alberto, nuestro primer acompañante, se mantuvo en contacto siempre y se escuchaba confiable por celular. Llegó puntual a la universidad, el punto de encuentro. La primera impresión fue dudosa: iba todo de negro, incluida una gorra, y tenía una barba que a Karen le resultaba sospechosa (confesión que me hizo al final del viaje ¬¬). Pero la intuición (y la pobreza) nos decía que confiáramos.

Decidimos esperar a Gilberto, el segundo acompañante, en la gasolinera para ir checando niveles y demás del carro. No mentiré, cada vez que Alberto se alejaba para hablar por el celular nos daba un poquito de miedo, pero en algún punto tuvimos que dejarnos llevar, confiar en nuestra suerte y que fuera lo que Dios quisiera. Para cuando al fin había llegado Gil -de apariencia más confiable-, era tanta la familiaridad entre los 3 que creyó que ya nos conocíamos de antes. Subió al carro y arrancamos; ya no había marcha atrás.

El trayecto

La verdad es que fue un viaje muy divertido y lleno de datos interesantes -aunque algunos bastante perturbadores sobre las desgracias de los ingenieros que trabajan en plataforma-. Los dos se dedicaban a trabajos poco comunes que alimentaban la plática y, lo más importante, tenían buenos gustos musicales.

Gil nos disparó los snacks en la primera parada que hicimos a la gasolinera ❤ y unos 15 min. después de retomar el camino, Alberto me ofreció una cerveza ❤ (Karen no toma). Ese carro empezaba a oler a fiesta.

Cantamos Vasos Vacíos y de pronto nos olvidamos de que éramos 4 desconocidos compartiendo un ride. Por suerte sólo había 3 cervezas… al menos hasta que nos tuvimos que volver a parar.

Esta vez Alberto compró un six; tres cervezas cada quien no es mucho, pero sí lo suficiente como para empezar a considerar alargar la fiesta. Lástima que uno de ellos tenía que viajar enseguida a Zacatecas y el otro tenía una junta importante muy temprano en otra ciudad de Aguascalientes, que si no… xD.

Al final dejamos a los dos en donde necesitaban y llegamos sanas, salvas, e increíblemente a tiempo para ver nuestro Desfile de Catrinas.

Recomendaciones para blablacarear

La aventura es hermosa, sobretodo cuando todo te sale cool y te quedan historias como ésta, pero realmente nos pudo haber ido muy mal. BlaBlaCar es una empresa originada en España, que tristemente tiene niveles de seguridad más altos que México. Así que antes de irse con desconocidos, consideren lo siguiente:

  1. Obviamente lo primero es checar sus calificaciones y reputación, pero si aún no tiene nada…
  2. Pidan que suba una foto de perfil y que verifique alguna identificación oficial en la página.
  3. Facebook dice mucho de una persona, sean observadores y muy analíticos de cada detalle. Cualquier desconfianza: bye.
  4. Soliciten una foto o video por WhatsApp, incluso consideren FaceTime. Un video dice más que mil imágenes.
  5. Mándenle los datos de los desconocidos a alguien de confianza, así como actualizaciones de su ubicación a lo largo del viaje.
  6. Cualquier señal o sensación de peligro, aborten la misión. Más vale disculparse con el que viaja, que exponer la vida por pena de tener que cancelar. Confíen en sus instintos.

Igual, ustedes también verifiquen toda su información y ofrezcan un perfil de confianza, sobretodo en caso de ser hombres, ya que por fuerza física se consideran más peligrosos. Creo que de esta manera, todos tendríamos más garantías de llegar a nuestros destinos que las que Karen y yo tuvimos.

Bueno, ahora sí, feliz bla bla viaje 🙂

 

 

 

 

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