Mi historia con un pakistaní

31 de diciembre de 2010. Esta vez tocaba festejar porque en Navidad preferí quedarme en casa y dormir temprano. Llevaba casi 2 meses en Auckland pero en realidad no tenía con quién celebrar. Santiago y los demás se habían ido al sur en busca de trabajo, yo vivía en un cuarto del departamento (o habitación de hotel, jamás lo tuve muy claro) de una madre soltera y su hijo, esperando conseguir un trabajo en algo que no fuera labores de campo. Ese día, Gale y Kane se durmieron temprano, abrí una botella de vino y prendí la televisión.

Casi al cuarto para las 0:00 horas y con la botella semi vacía, se presentaban dos opciones: dormir o salir. Todos sabemos que de haberme dormido, este post terminaría aquí y el título no tendría sentido. Continue reading

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Pisando uvas por primera vez

Inauguremos este bello blog con lo que se ha convertido en una de mis fiestas favoritas: la vendimia. No quiero sonar cursi ni mucho menos, pero juro que tan sólo recordarla me saca una sonrisota porque tenía tiempo que no la pasaba TAN bien… y eso ya es mucho decir.

Debo aclarar que fui en la total ignorancia; de hecho compré mis entradas con la sola intención (aparte de beber) de pisar uvas porque –ya se irán dando cuenta- a veces basta con que algo me parezca divertido para decidirme a hacerlo aunque no tenga sentido.

Así que ahí nos tienen, mi amiga Andy y yo entrando a la Finca Sala Vivé con la primera de dos copas de cortesía en mano, listas para descubrir qué rayos había y/o se hacía exactamente en una vendimia. Continue reading

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